En un pabellón, el monitor de anestesia registra cada latido, cada variación de presión y cada cambio en la saturación del paciente. Durante años, esa información tuvo que ser transcrita a mano en la ficha clínica. Alguien del equipo miraba la pantalla, anotaba los valores y luego los digitaba. Un mismo dato, registrado dos veces por error por una persona que en ese momento debía estar atenta al paciente.
Ese gesto cotidiano resume uno de los grandes desafíos del sistema de salud: tenemos tecnología capaz de generar información clínica precisa, pero muchas veces esos sistemas no se hablan entre sí.
¿Qué significa que los sistemas conversen?
La interoperabilidad es la capacidad de que sistemas distintos, desarrollados por proveedores distintos, intercambien información y la utilicen sin intervención manual. No basta con conectar equipos: se requieren estándares comunes, un lenguaje clínico compartido y mecanismos que resguarden la seguridad y confidencialidad de los datos.
Cuando eso ocurre, la información deja de estar encerrada en cada equipo o aplicación y pasa a seguir al paciente a lo largo de su atención.
¿Por qué importa para la salud pública?
Tiempo clínico para lo esencial. En la red pública, el tiempo de los equipos de salud es uno de los recursos más escasos. Cada minuto dedicado a transcribir datos es un minuto que no se destina al cuidado directo. Automatizar el registro devuelve ese tiempo a quienes atienden.
Seguridad del paciente. Cada transcripción manual es una oportunidad de error. Un valor mal digitado puede alterar decisiones clínicas. El intercambio automatizado elimina el doble registro y reduce ese riesgo en su origen.
Continuidad de la atención. Un paciente transita entre urgencias, pabellón, hospitalización y atención primaria. Si la información no lo acompaña, cada equipo trabaja con una fotografía parcial.
Información confiable para gestionar. Datos completos, oportunos y estructurados permiten planificar mejor: uso de pabellones, listas de espera, recursos y capacidad de la red. Sin interoperabilidad, la gestión depende de consolidaciones manuales y datos que llegan tarde.
Protección de los datos. Menos manipulación manual de información sensible significa menos puntos de exposición. Un flujo automatizado y trazable es más seguro que uno que pasa por papeles, planillas y digitación.
Equidad. Si solo las instituciones con más recursos logran integrar sus sistemas, la brecha digital se convierte en una brecha de calidad de atención. Que la red pública avance en interoperabilidad es, también, una decisión de equidad.
Un marco normativo que empuja en la misma dirección
Chile ya dio un paso clave. La Ley N° 21.668, publicada en el Diario Oficial el 28 de mayo de 2024, modificó la Ley N° 20.584 con el objeto de establecer la interoperabilidad de las fichas clínicas. El desafío ahora es pasar de la norma a la práctica: que la interoperabilidad funcione en el lugar donde ocurre la atención.
De la norma al pabellón: el caso del Hospital Biprovincial Quillota Petorca
El Sistema Territorial de Gestión Quirúrgica, SITGEQ, logró que el Hospital Biprovincial Quillota Petorca se convirtiera en el primer hospital público en integrar con éxito su máquina y monitor de anestesia con la ficha clínica del paciente. Hoy, ambos sistemas intercambian en tiempo real y de manera automatizada los datos del paciente, los episodios, la presión arterial, la saturación, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria, entre otros.
El resultado es concreto: los equipos quedan liberados del registro manual y pueden dedicarse plenamente al cuidado de los pacientes, se evita el doble registro, se eliminan los errores de digitación y se impide la vulneración de datos.
Este caso demuestra que la interoperabilidad no es una promesa a futuro, sino una capacidad que ya se puede implementar en la red pública. El siguiente paso es escalarla, extender estas integraciones a más establecimientos y a redes territoriales completas, para que la información clínica circule donde y cuando se necesita.
Este avance fue posible gracias al trabajo colaborativo de GesNova Salud, el Hospital Biprovincial Quillota Petorca, Mindray y Arquimed. Desde GesNova Salud, a través de SITGEQ, seguimos impulsando una gestión territorial de pabellones que salva tiempo y vidas.