La coordinación quirúrgica como pilar estratégico para optimizar los quirófanos

Las suspensiones de intervenciones quirúrgicas suelen atribuirse, de forma apresurada, a la falta de capacidad física o de infraestructura dentro de los centros hospitalarios. Sin embargo, la realidad operativa demuestra que un alto porcentaje de estas cancelaciones responde a fallas en la planificación y la logística: desde la ausencia de una caja de instrumental requerida o la falta de preparación de insumos esenciales, hasta la desalineación de los equipos de trabajo a la hora señalada.

En el contexto sanitario chileno, donde el gasto público ha aumentado considerablemente en la última década, pero la productividad quirúrgica ha experimentado descensos, las causas administrativas representan más del 30% de las cirugías suspendidas. Esta ineficiencia no solo afecta el funcionamiento de los pabellones y la capacidad de respuesta de los establecimientos, sino que también impacta directamente en las listas de espera de miles de pacientes que aguardan por una resolución oportuna para mejorar su calidad de vida.

Visibilidad integral para anticipar y resolver problemas administrativos

Frente a este escenario, uno de los principales desafíos para la gestión quirúrgica es contar con una visión integral de todos los elementos necesarios para que una cirugía pueda realizarse de manera oportuna y coordinada. La clave está en integrar y visibilizar en tiempo real esta información, de manera que los equipos puedan anticiparse a posibles obstáculos antes de que afecten la programación.

Herramientas tecnológicas como SITGEQ abordan este desafío al consolidar en una plataforma única la disponibilidad de los pabellones, la programación del personal médico y no médico, y la trazabilidad de los equipos, documentos e insumos requeridos para cada paciente.

Al reemplazar la información fragmentada por un tablero con datos unificados e interoperables, las instituciones de salud pueden pasar de una gestión reactiva a una preventiva, identificando con anticipación cualquier factor que pueda derivar en la suspensión de un procedimiento.

En este escenario, evitar una suspensión administrativa se convierte en una de las vías más directas para mejorar el uso de la capacidad quirúrgica disponible, elevar la productividad de los pabellones y contribuir a entregar respuestas más oportunas a las personas que esperan por una cirugía.